El cantante puertorriqueño, Wisin, hizo un mea culpa sobre el machismo en las letras de sus canciones al inicio de su carrera, por las cuales ha sido duramente criticado.

Hay muchos hits que cosifican a las mujeres, a tal punto que la Universidad de Chile presentó un estudio que dejó al descubierto “los altos índices de agresión física, psicológica y simbólica contra la mujer” que se encuentran en el género urbano. Ahora, el cantante de  Rakata y de Noche de sexo (el hit del mismo año que dice “Hoy es noche de sexo. Lo juro por Dios que esta noche serás mía”) fue cuestionado en una entrevista por esas letras del pasado. Terminó confesando que en los inicios de su carrera no tomó conciencia sobre la violencia que promovía con sus temas musicales.

“Al principio del ‘boom’ del reggeatón, por inmadurez, nuestras letras no eran dirigidas a engrandecer a las mujeres en muchos aspectos… De los errores uno aprende. Descubrimos que el verdadero poder lo tienen las chicas. Qué bueno, porque lo entendimos a tiempo”, señaló el cantante y destacó la labor de las mujeres en la industria: “Hoy Natti Natasha, Becky G, Karol G y Jennifer López representan lo que pueden llegar a ser millones de mujeres”.

Las mujeres hoy en día tienen un poder enorme, no sólo en la música, sino en cualquier ámbito de la sociedad, comentó, en su perfil de Instagram con casi doce millones de seguidores, compartió un cartel en contra de la violencia de género y escribió: “Sin ellas no existiríamos ninguno de nosotros. Son nuestra fuerza, nuestra fuente de vida, nuestro TODO. Paz y justicia para TODAS las mujeres. #NiUnaMenos. #NiUnaMas. #LasQueremosVivas”.

Además, se mostró preocupado por la cantidad de femicidios que afectan a Latinoamérica y a su país diciendo: “La Justicia en Puerto Rico debe ser más estricta con este tipo de casos. No puedo entender cómo hoy no se ha erradicado. Hay cosas que debemos atacar de frente. No podemos permitir que a una niña la secuestren o desaparezca y hasta dos días después no comience la búsqueda, porque le estás dando 48 horas a gente que no tiene escrúpulos para hacer lo que quiera con ellas”.

Ante su cambio de actitud, muchos lo acusaron de realizar “una fachada para lavar su imagen”, y varios le propusieron pedirles a sus colegas que también cambien su forma de expresarse.