La monarca celebró su cumpleaños aislada debido a la pandemia, sin ni siquiera ver a su marido, Felipe de Edimburgo (98), quien por su avanzada edad cumple con la cuarentena por el Coronavirus exactamente en la otra punta del palacio.

Pero realizó una celebración virtual gracias a la aplicación zoom que le permitó compartir este día tan espacial con sus cuatro hijos, Carlos de Gales (72), Ana del Reino Unido (70), Andrés de York (60) y Eduardo de Wessex (56), sus ocho nietos y parte de sus bisnietos.

«Todo se volvió muy agitado. Y este es el cumpleaños más triste de mi vida», dijo a su familia por zoom. 

La mañana de este 21 de abril no hubo cañonazos que retumbaran sobre el Tàmesis. Sólo un disparo simbólico en su honor. Ella tampoco quiso ocasionar gastos innecesarios en este momento de Coronavirus y de crisis económica. 

«Agradezco el esfuerzo de los médicos y trabajadores esenciales e invito a los ciudadanos a mantener la disciplina, el buen humor y el compañerismo que caracteriza a los ingleses… Estamos ante un momento de interrupción en la vida de cada uno de nosotros, de dolor, de pèrdida de vidas, de dificultades financieras y de enormes cambios. Pero espero que en los años venideros todos nos sintamos orgullosos de cómo respondimos a este desafío porque somos muy fuertes», repitió Isabel II  frente a la camarita en la «White Drawing Room» (una gran habitación en la que pudieron grabar el mensaje respetando la distancia).

Allí se mostró vestida íntegramente de verde esmeralda, uno de sus colores preferidos por representar la «esperanza».  «He enfrentado muchos y diferentes desafíos en mi vida pero ninguno como este. Intento estar tranquila y pensar positivamente que volverán los mejores días en los que podremos estar junto a nuestras familias…

Podeis estar seguros que estoy lista para jugar este nuevo papel y pelear esta nueva batalla…», comunicó oficialmente la reina. Y a los pocos minutos su residencia oficial se iluminaba de azul en honor a los «héroes» que para ellas son los médicos.